Los juegos de cartas tienen una historia milenaria que se remonta al siglo IX en China. Las primeras barajas se desarrollaron como una forma de entretenimiento y prestidigitación, evolucionando gradualmente en juegos de estrategia y azar. Cuando la tecnología de impresión mejoró durante la Edad Media, los juegos de cartas se propagaron rápidamente por Europa, transformándose en diversos formatos regionales.
Durante el Renacimiento, Italia y Francia desarrollaron la baraja estándar de 52 cartas que conocemos hoy, dividida en cuatro palos: picas, corazones, diamantes y tréboles. Cada palo representaba una clase social diferente, reflejando la estructura jerárquica de la época medieval. Este diseño perdura hasta nuestros días como el estándar internacional.
La evolución de los juegos de casino fue paralela al desarrollo de las matemáticas de probabilidad en el siglo XVII. Matemáticos como Blaise Pascal y Pierre de Fermat establecieron los fundamentos teóricos del análisis de juegos de azar, permitiendo a los jugadores entender conceptos como la esperanza matemática y la ventaja del casino.